Quizá nos pudo al principio esa falta de novedad, y salimos con un poco menos de ánimo que en otras ocasiones, con pocos cánticos, con paso lento... Además, el calor contribuyó a que saliéramos con la pájara (y con el pájaro), como en un paseo de domingo (y de domingas). Pero poco a poco nos fuimos viniendo arriba: las bodas siempre animan y cada año nos conseguimos colar en dos o tres álbumes de fotos, aunque Manu haya dejado de retratarse con la feliz pareja. Superada la caraja inicial, se fue agudizando el ingenio y recordamos o parimos nuevos cánticos y rimas: pronto pasamos del “esta es mi carrocería” al “que se tapen los tubos de escape”, “no contamina, ni gasta gasolina” o, dedicado a los convidados a los enlaces, “este modelito es más baratito”. Justo le preguntaba a María “¿cómo era esa de que somos los mejores, o algo así?” cuando se arrancó Marcelo: “Somos más majos que el copón y no contaminaaaamos...”
- Esta es mi carrocería
¿La ruta?
Imposible de recordar: sabedores de que el éxito de mi primera crónica radicó en rememorar al detalle nuestro periplo, la tête de la course se esforzó en desbordar mi capacidad de retención con vueltas, giros y requiebros. La verdad es que me lo estaba pasando tan bien que perdí la cuenta. Recuperamos Cantarranas como (des)vestuario; dimos vueltas por Fuente Dorada, Regalado, López Gómez, Plaza Mayor, Santa Ana, María de Molina, Paseo Zorrilla... Muchos aplausos y sonrisas cómplices, alguna cara de estupefacción y muy contados gritos de ¡guarros!. Decenas de cláxones solidarios y expectación en las ventanas, aunque nadie se sumó al “no nos mires, desnúdate”. Hicimos sonrojar a más de un ciclista despistado que nos cruzamos al exigirle que no diera la nota y se quitara la ropa de una vez. Nos encontramos con agentes del orden y solidariamente exigimos una mejora en sus condiciones de trabajo: “¡los municipales, que vayan a pedales!”. Se sonreían; qué buen rollo, ¿no? Puede ser, pero también se debía a que sabían que, en unos instantes, nos íbamos a dar de bruces con la procesión del Corpus. Algunos nos gritaban “¡fuera, fuera!”, supongo que pensando que lo habíamos hecho a propósito; otras muchas personas simplemente reían y asumían perfectamente que en la ciudad hay sitio para muchas más cosas.
- Este coche, sí que mola
De vuelta por el Paseo Zorrilla, la tête de la course demostraba ser presa de la moderación y el aburguesamiento al negar la petición popular de asaltar la fuente. Traidores, sí, pero buena gente, pues nos tenían preparado (¿o improvisado?) un plan B: a la playa que nos fuimos. Desconfiando de la calidad de las aguas de nuestro querido Pisuerga, optamos por las duchas. Una paradita para refrescarse que duró menos de lo que habría gustado a la legión de mirones que iba perdiendo el miedo a acercarse (y a grabar a medio metro, y lo que hiciera falta) y a puntito estaban de animarse a tocar el género; qué yuyu, madre. Manu sometió el tema a refrendo: “¿damos otra vuelta o terminamos ya?”. “¡¡¡¡Otra vuelta!!!!”. Con el refrigerio había recuperado la confianza del populacho.
- Los aplausos de ánimo
Así seguimos otro buen rato, hasta que el calor sobre la piel aconsejó dar por finalizada la ruta. Los más inconformistas aún reclamaban otra vuelta más incluso después de levantar las bicis en la escalinata de Portugalete. Pero el aburguesamiento se había generalizado en el grupo y preferimos animar a nuestra compinche Isa para que corriera tras la barra del Peni a refrescarnos el gaznate. Allí nos fuimos una vez que recuperamos la vestimenta, demostrando servidor y alguno más la veracidad de otra de las nuevas rimas: “no soy tan feúcho, con ropa gano mucho”. Colmamos las mesas de ciclistas ya vestidos. ¿Todos? No. Pablo y el pequeño Nicoló se resistían a asumir que, en algún momento, la vida volvería a ser con ropa, mientras Bea, Natalia, Carlos y demás intentaban (y conseguían) sacarnos los cuartos con el merchandaisin hecho para la ocasión.
Misión cumplida. Yo conservo mi timbre y el ciclismo urbano vallisoletano conserva su buena salud con otra cita saldada con éxito. ¿Se levantarían algunos a tiempo para el mercadillo del domingo? Esa ya es otra historia...
También puedes ver las fotos
Escucha los audios (ya podéis disculpar la calidad, uno no puede estar en todo)
- Manu hablando para los medios
- Nuevas en la marcha
- El que se quedó tirado
- Bea, una veterana



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