No parecíamos muchos en la Plaza Mayor, el aire y las nubes nos hacían temer que íbamos a pasar frío, aunque luego no fue así, al contrario hacía de mimo. Los medios y algunos amigos estuvieron hablando con nosotros antes de salir y a eso de las 18.20 nos pusimos en marcha para salir hacía la Plaza del Ochavo y de ahí por Fuente Dorada a Cantarranas donde pacientemente nos esperaron mientras nos íbamos quitando la ropa y preparándonos para esta Ciclonudista diferente. En ese momento rondábamos los 30 ciclonudistas, aunque con los rezagados llegamos a 40 al final.
Saliendo hacia Macías Picavea el encuentro con el policía en moto cortando la calle no dejó de sorprendernos aunque ya lo supiésemos, pero para mí fue mayor la decepción al ver que no había boda esperándonos ni en la Vera Cruz ni en San Benito sobre todo con lo que se cotizan las fotos después cuando salimos nosotros. En la Rinconada giramos hacia Fuente Dorada donde nos esperan los fotógrafos, el grito “Ésta es mi carrocería” suena unánime y se volverá a oir muchas veces. Después, por Regalado buscamos otra vez la Plaza Mayor para regalarnos otra de esas fotos que nos encantan y también para regocijo de la gente de las terrazas. Por María de Molina llegamos a Isabel la Católica, donde oi una voz femenina que decía: “Ay, ¡qué bien!”, y es que esa era justo la sensación, ¡qué bien!.
Pasamos por San Quirce para llegar a San Pablo y de ahí a la Rondilla donde a más de uno le debieron sangrar las manos de tanto aplaudir. Por Real de Burgos y San Luis llegamos al túnel de Las Delicias después de recibir aplausos, miradas de sorpresa y pitidos en la Plaza de San Juán. Mira que es feo ese túnel, pero eso de que fuese para nosotros solos le dio el encanto que no tiene. En la Plaza del Carmen dimos la vuelta para, por la Avenida Segovia y el Paseo San Vicente, buscar el túnel de la Circular. En ese tramo yo vi a uno de los motoristas partiéndose el eje mientras cortaba la calle Sevilla y me da que así estaban el resto. El túnel de la Circular también fue nuestro, y aunque salimos por Nicolás Salmerón en la Plaza nos faltó al menos una vuelta. Eso sí, unos chavales que estaban en la Plaza nos siguieron hasta Labradores pero no sé si conseguirían grabar mucho con los móviles con tanta carrera. Me sigue encantando la cara de la gente, a la mayoría les gusta, pero entre los que se extrañarían menos si ven un ovni, los que se tapan la cara y la de los niños y los que claman al cielo, aún queda mucho por hacer.
Llegando por Labradores a la Cruz Verde decidimos ¡por fin! hacer un levantamiento de bicis así que ahí nos paramos, bajamos de las bicis y ¡arriba la bici!. Nos acercábamos al final, la Plaza de Santa Cruz, la calle Esgueva y Angustias nos llevaron a la Plaza de la Libertad donde terminamos esta VI Ciclonudista con una sensación de que era pronto y que nos apetecía más, normal, no habíamos parado en los semáforos como habitualmente.
Pese a preferir ir a nuestro aire como hemos hecho siempre y pese al poco tiempo de preparación, la verdad es que yo me lo he vuelto a pasar genial, la sensación que se te queda en el cuerpo después de una ciclonudista es única y me encanta sobre todo esas ganas de mañana otra. El año que viene nos saldrá aún mejor y sobre todo, mucho más divertida, y espero que la crónica la vuelva a hacer Juán, os echamos de menos. Y citando una de las frases que se oyó en la Ciclonudista, “Javier, no llevo chancletas pero llevo Bicicleta”.
Salud, pedal y Ciclonudista



